Disfrazados de buenos momentos (Reflexión en una escuela infantil)

Comenzamos una nueva sección de educación con una maravillosa colaboradora, ella es Irene Márquez diplomada en Magisterio Infantil y cursando el Grado de Primaria con mención en Inglés. Ella es una persona vitalista, entusiasta, que nunca para de formarse y que conecta con los peques con su energía desde el primer momento y lo más importante, una excelente amiga. Viene a colaborar con opiniones suyas sobre educación y pondrá recursos y actividades que ella ha utilizado, también en inglés, que probablemente os interese a muchos.

Y comenzamos con una reflexión suya sobre su paso por una escuela infantil. Son situaciones reales y simplemente es una opinión. Pero aunque curiosamente ella no está formada en pedagogías activas y no tenemos porque coincidir en todo, su experiencia le ha hecho ver el estrés al que están sometidos muchas veces tantos los peques como los educadores. El ratio excesivo de alumnos por adulto. La sensación de hiperestimulación constante a los niños, obsesionados con estimularles hasta el punto de saturarles. Y propone dos cosas muy sencillas, pararse a observar, y ofrecer un juego simbólico sencillo que con la imaginación da para mucho.

Os dejo con sus palabras, espero que os gusten:

Paulo entra a clase llorando, se tira al suelo, patalea, llora, se tapa la cara con sus manos. Está enfadado. No quiere saber nada del mundo. Los padres le miran exhaustos, la profesora piensa como actuar (¿le cojo?, ¿le dejo tirado en el suelo que llore?). Todo esto sin conocerle. ¿Cuál será la mejor táctica?.

Alan empuja a los amigos de clase con agresividad, pasa por su lado y les pega. Sin razón. Le hace el “Spiderman” a la profesora cuándo ella se acerca a hablar con él por su comportamiento (Alan alarga la mano, encoje los dedos anular y corazón y el resto los deja estirados, y hace que te lanza telarañas como Spiderman; ¿vuelvo la cabeza y me rio?, ¿le siento en la silla de pensar?). No le conoce bien pero parece que entra confiado y agresivo en su entorno.

Marta se ha hecho sus necesidades encima, de arriba abajo, está un poco avergonzada, se queda parada y no avisa a la profesora, necesita que le consuelen y le cambien inmediatamente, está incómoda.

Mario y Edu discuten por un coche de juguete azul, el coche más grande y más bonito de la clase. Los dos quieren el coche, ninguno es capaz de entender que tienen que compartir con el amigo, que pueden jugar los dos con el coche pero por turnos o ¡juntos! Sin intermediarios no pueden decidir ni comprenden. No tienen empatía (aspecto lógico para su edad).

Diversas situaciones se nos plantean en clase, diversas tareas a la vez para un solo adulto (a veces para dos con un poco de suerte). Situaciones como éstas aparecen a diario para una maestra sobre todo en la etapa de 0 a 3 años en la escuela infantil.

Ana, la maestra, tiene que escribir 16 agendas de sus niños (¿Qué han hecho hoy? Hemos pintado, hemos hecho psicomotricidad…; como han comido hoy, meter la circular de la siguiente reunión en la agenda, etc). Si pintamos con nuestras manos un precioso mural tiene que limpiar 32 manos después de la actividad, además de cambiar los pañales y controlar a los niños que ya hacen pis en el orinal o en el váter, etc.

Propongo dos simples actividades diarias para Ana y demás educadoras compañeras:

  • Actividad de observación: sentada o de pie con su agenda, escriba anotaciones, anécdotas. Desde ahora es la intermediaria de sus niños, pensar que podemos hacer con Paulo para que entre tranquilo. ¿Cuáles son sus juguetes favoritos? Creo que me dijiste que le gustaba una marioneta de dedo que es una abejita con colores llamativos. Te recomiendo que mañana le saludes con la pequeña marioneta en cuanto entre por la puerta. Alan necesita cariño, atención, será tú ayudante desde ahora, le mantendrá entretenido. Tendrás tiempo para comprobar si niñas como Marta se muestra inquieta, si mueve la cintura o se toca disimuladamente “abajo”, así podrás acompañarla al orinal. Podrás hablar con Mario y Edu, decirles simplemente que tienen que compartir, que son amigos, no existe la competencia con la que tanto educamos… (habría que hablar mucho sobre esto).Juego libre, sin normas, todos juntos, aprendiendo, sin más.
  • Juego simbólico: Convertir el aula en un campo de conejos lobos y mariposas (imaginar que somos animales animados, eso seguro que les encanta) Preguntarles: “¿podíamos vivir en una selva con una misteriosa cueva?” Aprovecha para introducir conceptos matemáticos: “¿cuántos conejos somos?…si el lobo se come un conejo ¿cuántos quedamos?”.

Aprenden jugando, aprenden soñando. Aunque tienen que aprender normas, hábitos…. y sé que cuándo sean mayores se encontrarán con una vida de normas y esperas para todo, pero podemos crear una sociedad sin prisas, sin tanto estrés, sino una vida de inquietudes, sueños y alegrías….y todos disfrazados de buenos momentos.

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2 comentarios en “Disfrazados de buenos momentos (Reflexión en una escuela infantil)”

  1. Me ha encantado!!! totalmente de acuerdo, al final se dejan de lado las necesidades básicas para adentrar a los niños en un constante estrés…
    Gracias Irene!!!

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