“Anti-nana”

En el lugar que habito oscuro,
un lugar oscuro y tan brillante.
Un lugar que no perturba
sino que busco.
Tras la luz, el caos,
la risa, el juego,
la vida.
No quiero faros en la noche,
sólo sus brazos tierra, marea negra,
que me adentran y me hunden,
que me pierden y me encuentran.

Tras gemidos o sollozos,
o susurros por cansancio,
o silencios agotados.
En este lugar que habito
tan necesariamente oscuro,
no interrumpas niño mío,
o hazlo bajito.
No lo rasgues luz, no lo quiebres.
Tengo que diluirme horizontal
para anclarme.
Tengo que olvidarte sólo un poco,
para poder mañana quererte aún más.

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