Adiós verano, hola tres años.

Hoy quiero hacerle una pequeña carta a J por su tercer cumpleaños.

Hoy quiero despedirme del verano y decir hola a un septiembre completamente nuevo a los anteriores.

Hoy quiero mostraros una pequeña invitación/provocación/mini mundo marino inspirado en Reggio Emilia que hicimos hace unos días para despedirnos del mar y la playa.

Comenzamos a jugar con telas, un biberón lleno de arena fina, conchas, piedras, algunos animales marinos y unas luces led que son el reflejo del sol en el agua.

Todo eso en poco espacio.

Hoy ha sido mi niño (porque aunque te llame señor en el blog por tus arranques eres mi niño, incluso me sale llamarte a veces bebé, que desde luego ya no eres) un día agridulce.

Dibujar con la arena fina desde el biberón te ha fascinado.

Es tu día especial por eso no quiero monopolizar esta carta con los temas de mamá, pero es verdad que no te siento bien del todo estos días.

Para ti sé que ha sido un año intenso. Has logrado cosas muy importantes como hablar largos discursos con lengua de trapo, hacer muchísimos amigos sobre todo en este barrio (que ojalá te acompañen muchos años), con los que pasas del amor al odio y de nuevo al amor en décimas de segundo, hace poco que ya no utilizas pañal (de esto hablaré a los mayores más adelante) y hemos empezado el “cole de mayores”.

La familia concha en escena

Y eso es lo agridulce, te siento sensible y mimoso, distante con otros niños, de nuevo necesitas estar más apegado a tus objetos y a tus personas más queridas. Muchos dirán que es lo normal. Solo quiero decirte que no te preocupes si estás enfadado o triste como estos días me dices que estás, yo te acompañaré en este proceso. Y de verdad,  voy a hacer todo lo posible porque todo sea lo más fácil para ti. Y si en un tiempo no estás mejor, buscaremos otra manera, otra alternativa, otro sitio si hace falta.

Veo tantos niños de tres años que no parecen niños de tres años. No sé como explicarlo, algunos parecen pequeños adultos, sin inocencia y frescura, tan resignados… tú manifiestas claramente lo que no te gusta y casi que te lo agradezco. No hay dobleces en tus respuestas, no veo manipulación por mucho que otros digan. Aunque pueda perder la paciencia con tus infinitos por qué, aunque pueda cansarme y aunque muchas veces me dejes fuera de juego con tus salidas.Sigues con tu maravilloso “caracter fuerte” o como preferimos llamarlo: “tenacidad”, con tu inquietud por descubrir y explorar. Has descubierto pasión por los trenes y los coches, pasión por los dinosaurios, los aviones, los monstruos, los bichitos del polvo, por las construcciones, por explorar el bosque, por pintar con pincel (pijil para nosotros), has descubierto que la magía existe y si no como se explica que de la témpera amarilla y azul salga témpera verde, por inventarte canciones…. tantísimas cosas te gustan que la lista sería infinita.

¿Nos escondemos entre la espuma del mar?

Ha sido un año regulero en lo personal y espero no haberte influido demasiado. Y si lo ha hecho sé que es aprendizaje, las mamás no siempre están bien, las mamás lloran y las mamás tienen muchas dudas, y yo tambien.

Ya hemos pasado lo que unos llaman los terribles dos (aunque para mí han sido igual de cansados y fascinantes que el año, y los tres tienen la misma pinta de momento).

Hemos dicho adiós al último verano “slow” y nos iniciamos en este curso tan diferente.

Me quedo con tu sonrisa enorme, pletórico con tu corona de cumpleaños, jugando sin querer un final con tus nuevas vías de trenes.

Te miro y se quita el miedo de todas las líneas anteriores.

Te quiero mucho.

Feliz cumpleaños.

Mamá.

 

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