Me temo que tengo un hijo normal

Hace tiempo que llevo dándole vueltas en mi cabeza a un tema (quizás no muy importante para la mayoría, pero que me da que pensar y frustra un poco).

Después de todo este tiempo de blog, de irme relacionando con gente afín con mi manera de ver la crianza (y especialmente la educación, que es uno de mis temas top), a veces no me doy cuenta de que estoy en una burbuja, de que no todo el mundo piensa como yo/nosotros.

La verdad es que tengo suerte con mi entorno vecinal, cada uno tenemos nuestras circunstancias, pero se nota por como hablamos, por los cursos que hacemos, por lo que leemos, que estamos en el mismo barco.

También he encontrado un grupillo (bastante reducido pero súperimplicado) así en el cole de mi peque.

Pero como digo, es una burbuja, una burbuja muy finita.

La burbuja explota muchas veces, y aún así me da sorpresa, solo tengo que hablar con dos papás más allá, incluso a veces con mi marido y ¡plop! otra vez explota.

Gente que sigue pensando que del embarazo y posparto te recuperas en dos patadas como las famosas (o lo que dicen).

Tópicos y programaciones súperinteriorizadas sobre como tiene que ser un niño desde que nace y que se perpetúan (y que te siguen haciendo dudar a pesar de todo el trabajo que has hecho). Y ya he aceptado que en generaciones anteriores no las puedo cambiar (mi opinión es que cambiar las creencias y opiniones de nuestros padres o abuelos no siempre es posible ni sano para nosotros, sobre todo si nos metemos en un círculo de reproches y discusiones constantes).

Y entonces lo oyes otra vez: – Es que ¡esto no es normal! no es normal que no me escuche, no me haga caso, no quiera compartir, no recoja sus juguetes, pegue, tenga esas rabietas, no duerma bien, no coma bien, si sigues así te va a torear, no es normal que no le castigues por eso y se vaya “de rositas”, como si no le pusiera límites por no darle una torta tooodo el rato. ¡Madre mía! Si me paso el día marcando límites, en serio, eso y gestionando una rabieta tras otra intentando ser respetuosa y firme a la vez. Muchos sabéis de lo que hablo y es agotador.

Y sigues oyendo:- Yo le dejé llorar y durmió toda la noche después de dos días, dejó de tener rabietas…

Cuando planteas otras alternativas te miran con la misma cara de si entraras en un bar en Ucrania y pidieras unas migas con chorizo con tu acento castizo (debe ser que en general, me explico fatal, aquí y en Ucrania).

– Pues a mí me pegaron y aquí estoy, no me ha pasado nada, no he tenido ningún trauma, no he salido “tan mal” (remarco ese “tan mal” porque me suena chistoso).

Y tú claro, como toda madre estás agotada (también por tus dudas) pierdes la paciencia, y le gritas y reconozco, sin edulcorar, que se me ha ido la mano (y me arrepiento mucho, y me he dado cuenta de que ha sido por incapacidad de gestionar la situación de otra manera, no porque luego haya sido la mejor manera de solucionarlo) y le he chantajeado con dulces o con no ver la tele y sinceramente, también funciona fatal.

¡Plof! es que esa burbuja explota incluso cuando discuto con mi marido, ¿es que soy sola yo la que leo, me informo, voy a cursos?. Pues me temo que sí, no a todo el mundo le gusta replantearse las cosas y sobre todo, enfrentarse a sus propios fantasmas de la infancia. Porque de eso va el tema, de que no se nos caiga nuestro frágil castillo de naipes del yo, aunque las bases sobre las que se sustentan sean una m… replantearse toda nuestra infancia y la educación que nos dieron es muy jorobado y buscar una manera diferente (que no digo que sea mejor, ya se encargarán nuestros hijos de darnos el resultado o mejorar esos errores) es trabajoso.

Y también es verdad, hay que reconocerlo, no seguir un modelo conductista a rajatabla no es tan eficaz a corto plazo. Porque lo siguiente que te plantean siempre es vale, no hago esto (ejemplo le castigo sin tele) pero ¿entonces qué hago?, a veces es desinformación, no pasa nada, otras de nuevo, es el cansancio, vale, somos humanos. El problema es esa gente que es que no quiere escuchar aunque hayan ido a un curso de disciplina positiva de mil horas ¿Pero tú acabas de  escuchar todas las alternativas propuestas?.

Otro gran problema, es que los “profesionales” (también entrecomillo) siguen sin ponerse de acuerdo. Que alguien me explique como es posible que subsistan por ejemplo, teorías tan contrarias sobre el sueño infantil y como afrontarlo a la vez. Pues eso, para volverse locos.

O como compañeros de profesión, pueden seguir un conductismo tan ortodoxo como en Supernanny y otros ser pro crianza autorregulada (más afín a mi manera de pensar, sin duda, pero que repito plantea un trabajo propio muy importante). Es que es brutal la diferencia de perspectivas entre unos psicólogos y otros.

Sabéis, o algunos creo que sabéis, que no soy de extremos, así que creo el conductismo no es malo de por sí, hay técnicas conductistas concretas que son eficaces y creo que muy útiles según que situaciones. Que hay cosas que puedo discutir a cada una de las nuevas pedagogías que sigo y me encantan (por poneros un ejemplo, yo sí que creo que el pensamiento mágico es una parte del desarrollo normal no voy a decir necesaria pero sí importante en la primera infancia a pesar de lo que dice Montessori, pero eso es otro tema).

Hay otro tema que no quería dejar pasar, para reafirmarme en que como titulo el post, sobre que mi hijo, pese a quien pese es muy normal.

Mi marido y yo, nos consideramos, no voy a decir inteligentes, pero sí intelectualmente con ganas de aprender. Todo el mundo nos auguraba un hijo cerebrito y… o la cosa cambia mucho o es un niño súpernormal, yo le observo mucho, tiene un desarrollo bastante equilibrado que no despunta especialmente en nada (quizá en lo espacial y constructivo un poco más) con algunas áreas como lenguaje que le cuestan más que a otros niños de su edad.

Pues bien, eso amigo no es raro, en psicología hay una cosa que se llama falacia de la regresión a la media, es un término técnico que designa el fenómeno por el que las cosas tienden a igualarse desde los extremos; si una variable es extrema en la primera medición, tenderá a acercarse a la media en su segunda medición. Es estadística pura y dura.

Quizás es más fácil verlo con cualidades físicas porque las cognitivas y las emocionales no están tan ligadas a la genética. Si unos padres son muy bajitos lo más normal es que sus hijos sean un poco más altos. Pero también pasa lo contrario, si unos padres son extremadamente altos, lo normal por estadística es que sus hijos no sean tan altos (probablemente más altos que otros, por otra parte).

Total, que entre que mi hijo igual no es intelectualmente brillante, es bastante más movido que yo, que no me hace caso a la primera cuando le llamo, no recoge juguetes con gusto y se enfada (mucho), me temo, que a pesar de lo que me dicen los de fuera de la burbuja, es un niño súpernormal.

Como veis ha sido un largo post de mojarme y un poco de hartazgo. No sé que pensáis vosotros sobre estos temas, me encantaría a veces, no ser tan dubitativa y poder defender a capa y espada ciertos modelos sin verles tantas dificultades. Pero bueno, tengo claro hacia donde va mi forma de ver la crianza. Y espero que mi burbuja, poco a poco se vaya haciendo cada vez más grande, hasta que no sea necesaria, porque la mayoría compartamos estas ideas.

 

 

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4 thoughts on “Me temo que tengo un hijo normal”

  1. Me ha encantado leerte, como dices es dificil, pero hay algo que nunca falla y es tu intuición y lo que TÚ crees que debes o quieres hacer. Cuesta, y mucho, duele cuando se nos va de las manos, cuando la mochila que llevamos porque es lo que siempre se ha hecho hace presencia y levantamos la voz o actuamos de una manera que no nos hace sentir orgullosas porque estamos cansadas y porque a veces la paciencia es finita. Pero cómo tu dices, tenemos suerte, cada vez la burbuja va creciendo un poco más. Quizá mas virtualmente que en la cercanía en mi caso, pero esa mochila deja de pesar tanto, podemos apoyarnos en alguien que nos entienda y dejar de defendernos. LO ESTAS HACIENDO BIEN, estoy segura, y sí, yo también tengo una hija NORMAL, no pretendo que sea mejor que nadie, simplemente una buena persona y FELIZ.

    1. Muchas gracias Judit por tu comentario, muchas veces necesitamos darle voz (o escribirlo como en este caso) para sentirnos más seguras. Un abrazo, y seguimos educando con amor a nuestros hijos normales jeje.

  2. Ains, qué difícil es esto de la crianza! Yo también estoy leyendo e investigando mucho sobre crianza respetuosa, a la que me adhiero al cien por cien. Y como una cosa es la teoría y otra la práctica, como Judit, como guía recurro a mi intuición y lo que sale del corazón. Aunque cada vez somos más los que criamos conscientemente y con respeto, la crianza autoritaria está muy extendida. Yo evito dar explicaciones sobre cómo estamos criando a nuestro hijo o entrar en temas polémicos con otros padres (y abuelos, tíos, etc.) y reservo esa energía para cosas más positivas y necesarias para mí. Está claro que nadie cambia sus ideas si no quiere hacerlo. Y me viene a la memoria una frase que leí, no recuerdo donde, que viene a decir que si quieres iluminar el camino de alguien, ilumina el tuyo propio, que esa luz le llegará. Mucho ánimo y gracias por tus posts!!

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