¿Por qué no te cuento que estoy embarazada? (Sobre duelo, ilusión, miedo, dudas y esperanza)

Cuando hace seis meses me enteré que estaba embarazada de nuevo, el maremágnum de emociones fue brutal. He tenido que llevar este camino sabiendo que el miedo y la ansiedad iban a ser mis compañeras a la par que la ilusión. Día a día, sin más, sin saber si todo va a salir bien, solo sabiendo que un día más iba adelante. Sabiendo que probablemente, por lo mal que lo he pasado, es mi último intento (que me ha costado intentar, no os creais).

Si me seguís desde hace tiempo, sabéis que he pasado por varios abortos entre J y este embarazo, el último estando embarazada de cuatro meses, cuando todo lo difícil teóricamente había pasado. Sin explicación física o médica al menos con los conocimientos actuales.

Así que como leí una vez, estoy en un punto en el que perdí la inociencia de creer que todo saldrá bien si me cuido y hago lo que me dicen los médicos. La falsa ilusión de control que me ha acompañado gran parte de mi vida y que he tenido que soltar aún con la enorme ansiedad que me generaba no tenerla. No, esto no es controlable, como muchas cosas en la vida.

No soporto el positivismo impostado en estos temas y en la vida en general, no soporto que me digan si piensas positivo todo irá bien. Hay que pasar página. Sonríe, sé feliz, bla, bla, bla… No soy un ser oscuro sin luz, vivo momentos maravillosos pero soy consciente de los malos, no huyo de ellos y los expreso, y eso hay muchos que no lo entienden.

Y algo que me ha molestado muchísimo durante las pruebas tras los abortos y que según iban saliendo negativas iba aumentando (por fortuna, doy gracias por no tener problemas físicos y genéticos que me impidan ser madre de nuevo), es que un no desdeñable número de opinólogos, achacaban el problema a mi incapacidad para no mostrarme feliz y tranquila con el tema o peor, a un ente inconsciente, como si de verdad una parte de mí manejara unos hilos que me impidieran tener hijos. Siempre la sombra de la duda sobre mí, cuando no es algo físico, será “algo psicológico que tienes”.

Menos mal, que de hecho he ido al psicólogo, repito ¡menos mal!, para darme cuenta de que estos estigmas que tenemos con lo que no conocemos son absurdos. No, el foco no está en mí. Lo he hecho y mi cuerpo lo ha hecho lo mejor posible. No ha sido, ya está, quizás en unos años se pueda explicar científicamente. Tampoco tengo un inconsciente asesino, vale ya. Dejemos de poner la duda en la madre. Ya tenemos suficiento con lo que duele.

Así que esta vez todo ha sido diferente, aún hay bastante gente que no sabe nada de mi embarazo, y que simplemente lo va sabiendo porque físicamente es evidente (tampoco tengo un barrigón, así que todavía puede haber dudas). Si eres uno de ellos, lo siento. La expectativa de sentirme demasiado expuesta a demasiada gente no me ha apetecido. Aunque ahora lo escriba para tantos, pero escribir para mí es terapéutico, así que es distinto.

Estoy teniendo un embarazo bastante bueno físicamente, pero muy duro emocionalmente. Esta sensación de vulnerabilidad e indefensión no es agradable. He tenido que reconocerlo muchas veces durante el embarazo, ¿Por qué estoy así? ¿Por qué tantos enfados e ira hacia algunos de mis seres más cercanos? Y la respuesta era bastante sencilla, estoy acojonada (sí, acojonada lo define magníficamente) por pasar de nuevo por algo similar. Así que se lleva como se puede amigos, no hay más…

Y también hay algo más que me enfada enormemente, solo yo (y de verdad que soy solo yo) se acuerda de ese último pequeñajo que se fue antes de que yo quisiera, y que me gustaría que estuviese junto a su nuevo hermano si por fortuna llega (Jo, tres chicos, que ironía, yo que siempre era de niñas). Es un hijo que parece ya invisible para el mundo desde hace tiempo excepto para mí, una persona querida de la que no puedo decir como se dice con otros seres queridos: “Jo, hoy me acuerdo mucho del abuelo, por eso estoy triste”. Parece no haber existido.  Nadie más llora por él como yo ahora, y de las otras dos estrellas me acuerdo aunque no con esa intensidad. Poca gente puede entender que me acuerde tanto de él, porque solo fueron meses. Como si fuera un agravio para este nuevo hijo que llega, sin entender que la existencia del hijo que crece en mí solo es posible gracias a la despedida de su hermano.

Así que parece que esta vez va, y el “y si todo va bien, nacerá en julio” me está acompañando en este embarazo. No doy nada por sentado, no puedo darlo, parece que sí y creo que sí y ojalá sea que sí. Pero en esto, como tantas cosas, no hay certezas. Así que no me digáis que todo va a salir bien por animarme (podéis decir ojalá o espero, eso por supuesto), no me preguntéis demasiado, cuento lo que me sale del corazón y me expongo lo que soy capaz en cada momento, os aseguro que no es el mejor momento para invadir mi espacio.

No juzguéis a alguien por no querer tener más/ningún hijo, yo lo he intentado una vez más, no es más o menos valiente el que no lo ha hecho después de varios abortos o después de múltiples tratamientos infructuosos de fertilidad.

El miedo, aún apaciguándose con el tiempo sigue a mi lado. La ilusión y la esperanza se incrementan. Y solo yo tengo el recuerdo vivo del que se fue y para mí es un regalo para él (aunque siga doliendo, os lo aseguro).

Un abrazo a otras mujeres con bebés arco iris, con bebés estrella, con bebés de agua, que pasan por abortos en silencio como casi todas, que pasan por años de intentos, de durísimos tratamientos de fecundación, para las que consiguen el milagro y para las que no. Mi más sinceras disculpas si habéis pasado por algo así y no lo he sabido o lo he sabido y mis respuestas han sido tan poco oportunas como los que a mí me han dado.

PD: Es gracioso, a J le escribí una especie de carta durante todo mi embarazo. Con R (aún no es seguro el nombre) tengo la sensación de que apenas me sale escribirle, pero esto que acabo de hacer, es como mostrarle todo lo que tenía que contarle. Que nace de un amor enorme, pero que el miedo está conmigo y es necesrio para poder estar alerta mientras no me paralice y… ¡qué a gusto te quedas cuando sientes que has llorado lo que tienes que llorar! Un regalo extraño, las emociones “malas” no siempre son malas.

 

 

 

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6 comentarios sobre “¿Por qué no te cuento que estoy embarazada? (Sobre duelo, ilusión, miedo, dudas y esperanza)”

  1. La piel de gallinala se me ha quedado.
    Gracias por poner voz al sufrimiento de muchas mujeres.
    Un abrazo y muchísima fuerza y ánimo,también te mando comprensión.

  2. Te estaba leyendo y me estaba escuchando a mi… ese dolor silencioso que parece solo entendemos las que lo hemos pasado. Ojalá hubiera algo que pudiera hacer o decir, pero se que no lo hay. Solamente puedo añadir que gracias por poner palabras a lo que muchas no sabemos expresar o no nos atrevemos. Después de mi aborto y mis últimos intentos fallidos yo decidí que lo iba a contar en cuanto saliera el tema, me preguntan para cuando el hermano? lo suelto… me hablan de si no voy a tener mas… lo suelto. En parte para que dejen de opinar o meterse donde no les llaman, y en parte porque hasta que no me pasó a mi no supe cuanta gente a mi alrededor había pasado por lo mismo, ¿nadie habla? ¿por qué? Me sentí tan sola en esos momentos… me ayudó tanto conocer a mujeres que me entendían, que he decidido que si a alguien de mi alrededor le pasa, sepan que a mi también y que pueden hablar conmigo. Un abrazo muy muy fuerte

    1. Muy de acuerdo, pues me encanta la posición que has tomado, creo que ayudarás a muchísima gente. Tampoco entiendo muy bien el silencio, y entiendo que sea un dolor muy profundo que del que cueste hablar pero no del que parezca que no ha existido. Un abrazo Judit.

  3. Gracias por tus letras… yo estoy en pleno tratamiento de fertilidad por segunda vez. Mi hijo es por inseminacion, y esta vez está costando mas. Incluso pensé en tirar la toalla pero quiero volver a ser madre, y ojalá lo consiga. Pero el miedo creo que lo voy a tener, que todo salga bien, gracias por poner voz

    1. Gracias Mariola, espero de corazón que cumplas ese sueño. Durante el camino, el miedo va a estar ahí por nuestra experiencia, y creo que es normal, de hecho negar lo malo a veces lo hace más gigante.

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